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La Guerra contra EU.

Asimismo, había puntos de vista contrastantes en relación con lo que debía hacerse respecto a Texas. Unos creían que debía combatirse; otros pensaban que era preferible reconocer la independencia texana, antes que dar ocasión a males mayores.

El Presidente norteamericano Tyler promovió ante el Congreso de su país la incorporación de Texas a los Estados Unidos, la cual se aprobó el 1º de marzo de 1845 y fue llevada a cabo el 29 de diciembre del mismo año.

El ministro de Relaciones, don Luis G. Cuevas, manifestó que nuestro país no podía proseguir su amistad con el gobierno del norte, debido a la ofensa derivada de haberse admitido a Texas, provincia mexicana, como parte del territorio de los Estados Unidos.

La guerra no sobrevino inmediatamente, e incluso los gobernadores norteamericanos enviaron agentes para que se reconociera no sólo la anexión texana, sino que México vendieran asimismo a los Estados de Nuevo México y California, de suerte que el río Bravo quedara como la frontera de las dos naciones.

Así las cosas, el nuevo Presidente de los Estados Unidos, James Polk, partidario del expansionismo, buscó pretexto en un incidente de choque de patrullas, para pedir al Congreso la declaración de guerra a México, como se efectuó en efecto el 13 de mayo de 1846.

La flota de guerra de los Estados Unidos bloqueó las costas mexicanas, y varios ejércitos se lanzaron sobre México.

Tropas estadounidenses al mando del general Zachary Taylor avanzaron hacia la desembocadura del río Grande del Norte que Texas consideraba su frontera meridional. México, que reclamaba como auténtica frontera el río Nueces (al noreste de río Grande del Norte), consideró la maniobra del ejército de Taylor como un acto de agresión, por lo que en abril de 1846 envió tropas hacia esa zona. A su vez, el presidente Polk afirmó que el avance mexicano era una invasión del territorio de Estados Unidos y presionó en el Congreso, que declaró formalmente la guerra a México el 13 de mayo de 1846. México, por su parte, hizo el 7 de julio de 1846 su propia declaración de guerra.

El 18 de agosto de 1846, el ejército mandado por el general Kearney ocupó Santa Fe, la capital de Nuevo México, a pesar de la resistencia que se le opuso; siguió avanzando y en septiembre llegó a territorio californiano, mientras elementos de la Marina habían capturado, a su vez, Monterrey y San Francisco.

La tropa del general Zachary Taylor pudo tener una penetración más hacia el interior de México, al vencer al general Mariano Arista en Palo Alto y en La Resaca, y al poder ocupar finalmente Matamoros, Camargo y Reynosa.

El Presidente Santa Anna recibió los informes anteriores y dispuso que San Luis Potosí se preparase para quedar en estado su defensa.

En La Angostura se avistaron los ejércitos de Taylor y Santa Anna. Después de una escaramuza ganada por los mexicanos, el 23 de febrero de 1847 se dio la batalla. Triunfos mexicanos parciales se sumaron contra Taylor, que quedó reducido a su última posición artillada, entre fango y la lluvia. Aquella era prácticamente una victoria.

 

 

 

 

 





No se continuó combatiendo y Santa Anna ordenó la retirada porque no quiso exponer a su gente a un nuevo combate, estando extenuada y sin haber probado alimento en dos días.

La guerra prosiguió, pero con otras direcciones; se confió al general Winfield Scott el ataque a Tampico y después a Veracruz, como puntos de apoyo para la invasión de México por el oriente.

El 9 de mayo de 1847 cayó el puerto de Veracruz tras una brava resistencia; el general Scott avanzó hacia el interior, logrando una nueva victoria en Cerro Gordo, sobre Santa Anna. Obtenido ese triunfo, los invasores ocuparon Perote y Jalapa y más tarde Puebla, el 15 de mayo.

Santa Anna dispuso que se organizara la defensa del Valle de México. Los norteamericanos tras un descanso en Puebla avanzaron hacia la capital. El general Scott atacó Churubusco, defendido heroicamente por el general Pedro Ma. Anaya, que no pudieron detener el ataque de estos.

El 13 de septiembre, después de cañonear desde Tacubaya, el ejército norteamericano arremetió contra los 800 defensores del castillo de Chapultepec que estaban a las órdenes de Nicolás Bravo y Mariano Monteverde. En el castillo encontraron la muerte muchos defensores, inclusive varios alumnos, tales como Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Juan Escutia, Vicente Suárez, Fernando Montes de Oca y Francisco Márquez, conocidos como los Niños Héroes.

La capital cayó en poder del invasor; las autoridades mexicanas se marcharon a Querétaro. Santa Anna renunció a la Presidencia y salió con rumbo a Colombia, pasando aquélla a poder de don Manuel de la Peña y Peña; así en Querétaro entregó Peña y Peña la Presidencia al general Anaya.

Para 1848, México estaba totalmente derrotado y aceptó negociar con Estados Unidos. Las negociaciones se llevaron a cabo durante el mes de enero, y culminaron el 2 de febrero con el tratado de Guadalupe Hidalgo. En él se reconocía el río Bravo como límite meridional de Texas; México cedía a los Estados Unidos los territorios de Nuevo México y Alta California, y el gobierno de los Estados Unidos se comprometía a pagar las reclamaciones de sus ciudadanos contra el gobierno mexicano, a no exigir ninguna compensación por los gastos de guerra y a pagar quince millones de pesos por los territorios cedidos.

Así concluyó una guerra en la que de los 19 Estados de la República Mexicana, sólo 7 tomaron participación con hombres, armas y dinero.

La entrega de territorio a Estados Unidos fue de 2.378,539.45 km cuadrados. México quedó con alrededor de 2 millones de km cuadrados.

 

 

 

 

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